Cap. 40. Una elegante cena privada.
POV. Aris.
Me estaba controlando para que no se volviera un maldito hábito ir tras Maite, pero la verdad era que me moría de ganas. La idea de estar con ella y sus hijos me resultaba inquietantemente interesante.
Sin embargo, tenía prioridades. Y entre ellas, la principal: el motivo por el que estaba aquí, en Italia, “mi venganza”.
Tal como lo había previsto, Vittorio acudió a mí. El viejo infeliz me llamó temprano, prácticamente rogando, como un corderito acorralado. Necesitaba mi influencia,