Cap. 39. El precio de la arrogancia.
Narrador omnisciente.
El sol abrasador del mediodía caía sobre la terraza del exclusivo café, donde Marina y sus amigas disfrutaban de sus bebidas heladas.
Marina, con su característica actitud altiva, sostenía su vaso con elegancia, mientras las demás la escuchaban con atención y admiración.
—Aris sigue siendo mío, solo está teniendo una rabieta —declaró, removiendo con pereza el hielo en su vaso con la pajilla dorada—. Ya saben cómo son los hombres, especialmente los que tienen carácter. Per