Cap. 20. Un trato indecente.
POV. Aris
Estaba fascinado con su expresión desencajada, con su piel encendida por el sonrojo, con sus labios entreabiertos y con esa respiración agitada que me decían que no era indiferente a mi cercanía.
Pero no me engañaba. La mujer frente a mí, con toda su apariencia de vulnerabilidad, era una maestra del engaño. Me dejaba bastante claro que sabía exactamente qué hacer, cómo moverse, y cómo jugar con las emociones ajenas.
Reprimí el deseo de besarla, pero no solté su nuca. Al contrario, m