Cap. 154. Yo también morí sin ti.
Narrador omnisciente.
Maite estaba recostada en la camilla, con los ojos clavados en la pantalla. Observaba cada movimiento del bebé en su vientre como si el mundo entero estuviera allí, contenido en esa pequeña figura borrosa.
A su lado, Celine y Ariadna le apretaban las manos.
Y ella también apretaba fuerte, como si con eso pudiera sostener la felicidad que amenazaba con quebrarse en cualquier momento.
Su corazón palpitaba rápido, y los ojos le brillaban.
De vez en cuando, giraba la mirada ha