Cap.14. Presentimiento maternal.
Pov. Maite.
Mi mañana había comenzado mal. No podía pensar con claridad, como si mi cabeza estuviera sumergida en una neblina espesa de preocupación y rabia.
Los nervios se me anudaban en el estómago, apretándome por dentro, y no podía creer que todos mis planes se hubieran desmoronado en cuestión de horas.
«¿Por qué me pasaban estas cosas a mí?» A veces sentía que la mala suerte me seguía como una sombra burlona, empeñada en arruinar todo lo que intentaba construir.
Se suponía que mi viaje se