Cap. 138. ¿De verdad prefieres morir?
Narrador omnisciente.
Un silencio glacial cayó sobre todos cuando se dieron cuenta de que el viejo no estaba mintiendo y el miedo los atravesó como cuchillas.
Maite apretó a sus hijos contra su pecho, temblando. Celine y Ariadna se aferraron una a la otra, pálidas.
Damián no podía moverse, clavado al suelo, mirando con impotencia a su hija y a sus nietos.
Alexandros por su parte, sabía que algo así podía pasar. Ya que, Helena y su padre eran tan dementes como despiadados, y naturalmente no ha