Cap. 137. Jugada sucia.
Narrador omnisciente.
En la residencia Kouros
El caos reinaba.
Celine, Damián y Ariadna permanecían de pie frente a Helena y su padre, rodeados por al menos una docena de hombres armados. Todos los apuntaban con la mirada dura y el dedo en el gatillo.
Gianna lloraba desconsolada, escondiendo su rostro en el pecho de su escolta, que sangraba por el brazo.
Gael, paralizado, se aferraba al mayordomo, con sus ojitos clavados en el cuerpo del escolta que solía cargarlo en los hombros.
Ahora, ese h