Cap. 131. El error más deseado.
Narrador omnisciente:
Rodeada por los brazos firmes de Alexandros, Maite gemía suavemente, disfrutando de la sensación que sentía su cuerpo; al estar envuelto en el calor de él, y parecía no querer despertar. Estaba tan a gusto, tan entregada a esa sensación de refugio, que incluso en el borde de la conciencia deseaba seguir perdida en ese instante.
Sin abrir los ojos, palpó con la mano el pecho desnudo de Alexandros.
Como si hubiera tocado una brasa ardiente, se apartó de golpe. Se incorporó