Cap. 129. Bajo su piel.
Continuación:
Alexandros siguió besándola y recorriendo con sus manos cada curva de su cuerpo.
Maite gimió al notar la lengua de Alexandros en sus pechos.
Alexandros la agarró con fuerza y con hambre, mientras Helena, aun observando a escondidas, se mordía el labio inferior.
El sonido de piel contra piel llenó el cuarto, mezclado con jadeos y palabras entrecortadas.
Maite, que añoraba sentirse tan deseada y libre, gemía cada vez con más fuerza mientras Helena se ponía roja.
—Esa zorra se lo est