Cap. 119. Las reglas del clan.
Narrador omnisciente:
—Juro que no miento. S-señor, cuando ustedes se fueron al hospital, un servicio de entrega llegó con el paquete. Decían que era el vestido de la señora. Yo… yo solo lo guardé en el cuarto de servicio. ¡Juro, que no sé nada más! —explicó la sirvienta, totalmente asustada, y sin poder mirar los ojos de Alexandros, puesto que su fiereza intimidaba a todos los empleados
Alexandros no respondió. Solo tomó su teléfono y buscó las grabaciones del cuarto de servicio. Pasaron unos