Cap. 118. Provocación calculada.
Narrador omnisciente.
Maite sintió que el aliento se le atoraba en la garganta. Pero, con esfuerzo, apartó la mano y rodó los ojos con las mejillas encendidas.
—No te estaba viendo por nada de lo que piensas —murmuró, cruzando los brazos, incómoda con su propia reacción—. Te miraba porque… me cuesta creer que fuiste tú quien llamó a la policía. Recuerdo que en Italia siempre hacías las cosas a tu manera.
—Lo hice porque sé que no te gusta que tome justicia con mi propia mano —respondió Alexandr