Cap. 117. 0 piedad.
Narrador omnisciente.
Horrorizada, Celine, negó con la cabeza, incapaz de procesar lo que acababa de oír.
—La escolta de la señora me dio doscientos mil euros por ponerle un medicamento al jugo que consumirían los niños… —balbuceó la empleada, arrodillada—. Yo… yo no sabía qué reacción iba a tener. Solo pensé en el dinero. Lo juro… solo eso…
Helena, sintiendo todas las miradas clavadas en ella como dagas, reaccionó con un estallido dramático.
Se giró con rabia y le dio una bofetada a su escolt