La decisión de preparar el cuarto del bebé fue, en la superficie, logística.
La habitación de más del apartamento del piso cinco llevaba semanas siendo el lugar donde Valentina apilaba cajas que no habían encontrado lugar definitivo y plantas que esperaban rotación. Treinta y dos semanas era un buen momento para convertirlo en lo que iba a ser.
Lo que no era, en absoluto, solo logística, era lo que ocurrió cuando Sebastián apareció el sábado con muestras de pintura.
No una. Dieciséis. Con una h