Florentino
-No me echaré atrás-
—Joder.—
Me meto bajo la ducha fría, mi pene palpita dolorosamente como si tuviera un manojo de cables eléctricos envueltos alrededor. Pongo mis manos en las elegantes paredes e inclino mi cabeza, luchando por recuperar la compostura y los sentidos. Pero el dolor en mi pene no me deja pensar. Envuelvo mis dedos alrededor de él, tirando y tirando hasta que el dolor estalla en placer y un gemido torturado sale de mis labios.
La imagen de Giulia tumbada en la piscin