Florentino
—Te estás emborrachando —se queja Robert cuando tomo otro trago de mi vaso de whisky—. Ya casi has bebido la botella entera. No tomes más. —Alarga la mano para coger la botella que está sobre mi mesa y yo le agarro la muñeca, apretándola con los dedos hasta que hace una mueca de dolor.
—No toques mi maldita botella, o te romperé la mano. —Me sirvo otro vaso de whisky. Tengo una gran tolerancia al alcohol, pero empiezo a sentirme un poco borracho. Aun así, bebo el alcohol de un trago