La lluvia sigue cayendo con insistencia sobre los extensos jardines de la villa de los Bianchi, envolviendo la propiedad aún más en esa atmósfera gris y silenciosa que se ha mantenido sobre ella durante gran parte del día. Poco después del mediodía, las nubes comenzaron a tornarse cada vez más y más grises hasta que el cielo fue cubierto por los nubarrones de manera definitiva y, cuando la tormenta terminó de instalarse sobre la zona, cualquier intento de continuar con la rutina cotidiana de la