Caos y desorden.
No, no sería una noche tan interesante como pensó porque, al llegar a su casa, se dio cuenta que tenía mucho por hacer. Todo estaba revuelto y desordenado. La semana había sido estresante, ajetreada y no tuvo casi tiempo para hacer nada.
Con un profundo ceño, echó una rápida mirada a su reloj de pulsera. Eran las seis treinta de la tarde. Su hermano había desaparecido dentro del cuarto de huéspedes ni bien pusieron un pie dentro de la casa y él quedó deambulando de un lado al otro por la sala