La invitación a cenar.
Había estado sumido en tratar de encontrar una buena manera de acabar pronto con los asuntos que no se dio cuenta de que Francis había llamado a su asistente.
—¿Me necesita, señor Tanner?
—Sí.
—No. —Deteniendo su danza de un lado al otro, frunció el ceño en torno a su hermano. Ambos habían respondido al unísono a la pregunta de su asistente.
—Cierra la puerta, Johari, creo que tu jefe necesita un poco de ayuda aquí. —¿Qué carajo…?—. Ha estado mirando esa pantalla desde que llegué y dice que