La mansión Mendoza, testigo de secretos y traiciones, acogió el peso de una nueva verdad. El ataque a Elena había reunido a todos bajo su techo, una fortaleza asediada por los fantasmas del pasado.
Valeria no se había separado de su madre desde el incidente, una mezcla de preocupación de médica e hija protectora vibrando en cada uno de sus gestos.
En la biblioteca, con los pesados estantes de libros como únicos testigos, el ambiente era denso.
Marco, con una mirada cargada de responsabilidad,