El jardín de invierno de la base militar estaba decorado con una delicadeza que Diamond encontraba sofocante.
La enorme mesa de té, cubierta con manteles de encaje y porcelana fina, parecía un altar dispuesto para un sacrificio.
Diamond se preguntaba qué hacía allí, rodeada de mujeres que la miraban como si fuera una mancha de aceite en un lienzo de seda.
Había intentado negarse, pero Celine se había mostrado tan genuinamente emocionada por la invitación, tan esperanzada en que este evento sirv