La noche en los jardines del Gran Hotel Transilvania era un cuchillo de cristal.
Diamond estaba de pie junto a una fuente congelada, envuelta en un abrigo de piel que Celine le había prestado, pero el frío que sentía no era climático; era el vacío absoluto que le dejaba saberse, una vez más, el blanco de todas las dagas invisibles del salón.
Tras el incidente con Mark y la posterior interrupción de Ridell, Diamond se había sentido como un animal de exhibición.
Ridell, ocupado entre brindis de o