BASTIAN
—¡Vamos Ángel!
—¡Vamos cariño, tú puedes!
La observo como aplaude, mientras yo dirijo a Ángel para que corra tras la pelota, estamos en un día familiar, como dijo la maestra, es un lugar alejado de la ciudad, donde los padres y los niños pasan un día, con deporte, juegos de familia y cosas como esa, la verdad, me siento como si esto fuera siempre lo que he querido y no sabía.
—¡Corre, corre, vamos, corre, ¡Gol maldita sea Gol!
De pronto siento sus brazos, su cuerpo pegado, el mío, luego