VICTORIA
—¡Bastian! Perdón, no quería gritarte, pero hace rato, estoy que te hablo y no contestas. ¿Estás bien? — Yo estoy con la bandeja con el desayuno de Ángel, él está muy distraído, solo quisiera que no fuera por pensar en la plástica esa, solo imaginar un segundo que piensa en ella y mi corazón se apachurra.
Le sube el desayuno a Ángel y los minutos bajan.
—No quiso comer mucho, pero me imagino que es normal.
—Por lo menos comió la avena — Su mirada me dice algo que no capto, pero presien