VICTORIA
—Permíteme invitarte un trago — Estaba a punto de rechazarlo, porque se supone que él me cae peor que patada en el hígado, pero estoy de un humor como que quisiera quedarme horas y horas y no regresar a casa, como si alguien me hubiera leído los pensamientos mi teléfono empieza a sonar, me alejo para contestar fuera del bullicio hasta salir del bar, al final resultó ser un proveedor pidiendo un pago atrasado, le indique en unas horas se lo trasferiría, al terminar la llamada solo suspi