71. PROVOCACIONES
MARGARETH
Dormí profundamente.
El giro de mi cuerpo y el roce suave de la sábana contra la piel me arrancaron del sueño y me devolvieron a la realidad con una claridad incómoda. Una realidad en la que estaba desnuda, con el cuerpo levemente adolorido y la conciencia aún más sensible. No era un dolor desagradable, sino uno insistente, como el recuerdo físico de algo intenso que no había terminado de asentarse en mí.
Las imágenes regresaron sin pedir permiso.
El hada.
El rostro de mi abuela, níti