47. VÁMONOS
MARGARETH
No fueron celos.
Fue orgullo.
Eso es lo primero que debo dejar claro, aunque ni siquiera yo estoy segura de si me lo creo del todo.
Pero no importa.
Esta vez puedo ser yo misma.
Sin máscaras, sin pretensiones de niña noble intentando agradar a un reino al que no le importo.
Riven tiene que conocerme, realmente conocerme, y entender que soy mucho, muchísimo más que cualquiera de esas mujeres que lo rodean.
Y, sobre todo, que no pienso ser una tonta más que se queda esperando su atenció