164. SOMBRAS SOBRE LA MANSIÓN LLEVAS
RIVEN
Margareth finalmente estaba dormida. Aunque no precisamente por voluntad propia.
Sonreí apenas al recordar su mirada furiosa antes de que el cansancio terminara venciendo. Había intentado discutir conmigo incluso cuando apenas podía mantener los ojos abiertos. Terquedad pura. Mi esposa tenía demasiado talento para desafiarme incluso agotada.
Pero no podía dejarla seguir. No cuando llevaba una vida de mi sangre creciendo dentro de ella.
Así que intervine un poco. Nada grave. Solo lo su