163. ACORRALADA
LADY OLINDA
La caja seguía en mis manos.
Y todavía no entendía cómo era posible.
Mis dedos temblaban alrededor de aquella maldita cosa mientras mi mente repetía una y otra vez la imagen del hombre siendo absorbido como si su cuerpo hubiera dejado de pertenecer al mundo. La bruja me había advertido sobre el poder del objeto, claro que sí, pero escucharlo y verlo eran cosas completamente distintas.
Por un momento estuve a punto de lanzar la caja lejos. El instinto me gritaba que aquello era much