Capítulo ochenta y siete. Una vida en camino.
El pasillo del hospital olía a desinfectante y silencio.
Daniel caminaba junto al médico sin decir una palabra. Sus pasos eran firmes, pero por dentro sentía el mismo vértigo que cuando estaba frente a un caso imposible.
Solo que esta vez no se trataba de un criminal.
Se trataba de Alexandra.
—Su esposa está estable —dijo el doctor finalmente—. El desmayo fue causado por una combinación de agotamiento, deshidratación y cambios hormonales.
Daniel fru