Capítulo sesenta y cuatro. Esto es una guerra.
La entrevista salió publicada un jueves por la mañana.
Alexandra no la leyó de inmediato.
Dejó el teléfono boca abajo sobre la mesa mientras servía jugo en el vaso de Liam, mientras Daniel le acomodaba la mochila y Carlos revisaba mensajes en silencio. No quería que ese momento —ese pequeño ritual doméstico— quedara contaminado por titulares, interpretaciones o veneno disfrazado de análisis financiero.
—Mamá, hoy tengo educación física —anunció Lia