Capítulo sesenta y cinco. Territorio sagrado.
Alexandra no durmió esa noche.
No porque el miedo la paralizara, sino porque la claridad le impedía cerrar los ojos. Permaneció sentada en la cama, con la espalda apoyada contra el respaldo, observando cómo Daniel dormía a su lado con el ceño apenas fruncido, como si incluso en sueños estuviera alerta.
Liam respiraba con suavidad en la habitación contigua.
Territorio sagrado, pensó.
Y Eleanor lo había pisado.
Al amanecer, Alexandra ya había tomado u