Capítulo sesenta y cinco. Territorio sagrado.
Alexandra no durmió esa noche.
No porque el miedo la paralizara, sino porque la claridad le impedía cerrar los ojos. Permaneció sentada en la cama, con la espalda apoyada contra el respaldo, observando cómo Daniel dormía a su lado con el ceño apenas fruncido, como si incluso en sueños estuviera alerta.
Liam respiraba con suavidad en la habitación contigua.
Territorio sagrado, pensó.
Y Eleanor lo había pisado.
Al amanecer, Alexandra ya había tomado una decisión.
—Voy a adelantar la reunión con el equipo legal —dijo mientras preparaba café—. Hoy.
Daniel la observó en silencio, evaluando no sus palabras, sino su tono. No había temblor. No había dudas.
—Yo voy contigo —respondió.
—No —negó ella—. Tú tienes que hacer algo más importante.
Él arqueó una ceja.
—¿Cuidarlos?
Alexandra asintió.
—Si Eleanor vuelve a acercarse a Liam… quiero que seas tú quien esté ahí.
Daniel no discutió.
Carlos llegó una hora después, con ojeras y el teléfono en la ma