Capítulo sesenta y tres. Las reglas que cambian.
El lunes llegó con una normalidad que resultaba casi ofensiva.
Alexandra lo pensó mientras observaba a Liam ponerse los zapatos con una concentración absoluta, como si el mundo no estuviera lleno de adultos peligrosos, apellidos con dientes y mujeres que creían poder mover los hilos desde la sombra.
—Mamá, ¿el martes es día de dinosaurios? —preguntó él, levantando la vista.
—Es martes, jueves… y cualquier día que tú quieras —respondió ella, sonri