Capítulo veintiuno. La decisión que cambia todo.
El eco del choque contra el ventanal seguía vibrando en los oídos de Alexandra mientras Daniel y Marcos permanecían tensos, como dos animales acorralados esperando el próximo movimiento del depredador.
Nadie respiraba.
El silencio era insoportable.
Hasta que Daniel murmuró:
—Muévanse.
Agarró a Alexandra de la muñeca, no brusco, sino firme, como quien sabe que un segundo perdido puede costar una vida. Marcos abrió la puerta a medias, asomándose al