Capítulo veintidós. El monstruo que volvió del pasado
La lluvia caía más fuerte, como si Nueva York quisiera borrar el momento, diluir la imagen imposible que Alexandra tenía frente a sus ojos.
Christopher Hale.
Su hermano. El mayor. El que había desaparecido hacía años. El que todos creyeron muerto.
El que había sido la sombra más oscura en la infancia de Alexandra y Marcos.
Estaba vivo.
Y sonriendo.
—¿Qué… qué estás haciendo aquí? —murmuró Alexandra, con la respiración temblorosa.
Daniel dio un paso adelante, bloqueándola con su cuerpo. Era instintivo, feroz, protector. Christopher lo observó con una mueca divertida.
—Así que tú eres el esposo… —dijo con voz suave, casi dulce, pero con filo venenoso—. El detective que decidió jugar a ser héroe.
Daniel no respondió. No iba a darle ni una palabra.
Christopher giró la cabeza hacia Marcos, que temblaba visiblemente.
—Hermano… —dijo con falsa ternura—. Te ves terrible. ¿No estás durmiendo? Te dije que el estrés te iba a matar antes que c