Capitulo diez. Lo que quedó despues del fuego.
La habitación estaba oscura y silenciosa.
No quedaba nada del temblor, del jadeo, del choque electrico que habia llenado el aire horas antes. Ahora solo quedaba el eco suave de dos respiraciones tratando de recuperar un ritmo normal.
Daniel estaba sentado al borde de la cama, con los codos sobre las rodillas y la cabeza inclinada. El pecho aun subia y bajaba con fuerza. Su camiseta estaba tirada en el suelo, y el cabello humedo por la ducha se habia secado en desorden.
Alexandra, recostada contra las almohadas, lo observaba en silencio.
Habian cruzado una linea. Y aunque el mundo pareciera detenido, ella sabia que nada volveria a ser igual.
Daniel paso una mano por su rostro, como si intentara poner sus pensamientos en orden.
Pero cuando hablo, su voz tenia ese tono bajo que aparecia cuando decia algo verdadero.
—No pense que… —hizo una pausa, buscando palabras— que seria asi.
Alexandra sintio un nudo en el pecho.
—Si quieres decir que fu