Mundo ficciónIniciar sesiónEl vuelo de Zúrich a Ginebra duró cincuenta minutos que se sintieron como cincuenta años. Ximena mantuvo la mirada fija en la ventanilla del jet privado, observando cómo los Alpes suizos se alzaban bajo el sol matutino con esa perfección geométrica que parecía diseñada para burlarse de la imperfección humana. Thiago había insistido en acompañarla. Ella había rechazado la oferta con una firmeza que no admit&iac







