Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl papel no pesaba nada.
Eso fue lo primero que pensó Ximena cuando el doctor Herrera depositó el sobre sobre la mesa de acero del laboratorio: que algo capaz de reescribir una vida entera debería tener más peso. Más resistencia. El universo le debía al menos eso, la decencia de que la verdad costara algo físicamente antes de cobrarse el resto.
—Señorita Salazar —dijo el médico, y luego se detuvo, como si el apellido mismo hubiera perdido precisión—. Puede tomarse el tiempo que







