Mundo ficciónIniciar sesiónLa traición siempre llegaba vestida de normalidad. Un saludo en el pasillo, un café compartido en la sala de juntas, una sonrisa que ocultaba el cuchillo ya hundido en la espalda.
Thiago Monteverde lo había aprendido de la peor manera posible: confiando.
Eran las once de la noche cuando las pantallas de seguridad del piso ejecutivo de Grupo Obsidiana cobraron vida con imágenes que transformarían la lealtad en ceniza. El edificio estaba pr&aacut







