Mundo ficciónIniciar sesiónEl sol empezó a bajar alrededor de las seis.
Lo hacía con esa lentitud particular de los atardeceres de Querétaro, que no tienen prisa, que van tiñendo el cielo de naranja y de rosa sin drama, como algo que simplemente sucede porque tiene que suceder. Habían salido al corredor con los libros







