Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl vestido era negro.
No el negro de los lutos ni el negro de las noches sin luna, sino ese negro preciso que existe en el espacio entre la elegancia y la declaración de intenciones. Ximena lo había sacado del fondo del armario —donde había vivido durante meses sin ser tocado, esperando una ocasión que ella misma había postergado sin saber por qué— y lo había extendido sobre la cama con la misma atención con que se est







