Mundo ficciónIniciar sesiónLa sala de juntas ocupaba la esquina norte de Torre Santibáñez, donde ventanales de piso a techo enmarcaban Monterrey como si la ciudad fuera un activo más en el portafolio corporativo. Victoria atravesó las puertas dobles de nogal a las 9:53 de la mañana, cada paso calculado para proyectar la autoridad que el testamento de Evangelina le había conferido pero que los diecisiete accionistas reunidos alrededor de la mesa de granito negro aún no ha







