Mundo ficciónIniciar sesiónLa sala de juntas de Torre Santibáñez olía a madera pulida y ambición contenida cuando Victoria atravesó las puertas dobles a las diez en punto de la mañana. Veintitrés pares de ojos la evaluaron con esa mezcla particular de curiosidad y cálculo que caracterizaba a los depredadores corporativos enfrentados a un ejemplar desconocido de su misma especie.
El notario Suárez ya ocupaba su posición junto a la cabecera de l







