Mundo ficciónIniciar sesiónLa llamada entró a las nueve y cuarenta de la noche.
Victoria la vio llegar en la pantalla —Isabela B., sin apellido completo, sin foto, el número con prefijo español que había guardado hacía meses después de aquella conversación en que Isabela le mandó un mensaje breve diciéndole que estaba en Barcelona y que si algún día quería hablar, ella estaría dispuesta— y tardó dos timb







