Mundo ficciónIniciar sesiónLa sala de deposiciones en la sede de Interpol en Ginebra olía a café institucional y miedo contenido. Victoria observaba los micrófonos dispuestos sobre la mesa de conferencias como pequeños testigos mecánicos de una verdad que había tardado cinco años en poder articular. Las paredes de vidrio polarizado reflejaban su imagen distorsionada: mujer de treinta y dos años vestida con traje sastre gris Oxford, cabello recogido en moño







