Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire acondicionado del Hospital Militar de Asunción zumbaba con la monotonía de un reloj que contaba segundos prestados. Victoria observaba el monitor cardíaco junto a la cama donde Mateo yacía inmóvil, su pequeño cuerpo conectado a más cables de los que un niño de tres años debería conocer en toda una vida. Las líneas verdes trazaban picos y valles que parecían demasiado erráticos, demasiado r&aacut







