Mundo ficciónIniciar sesiónAjena a todo lo que sucedía con mi esposo, seguía durmiendo en la celda de la jefa en la prisión, mientras Ilán, con la mente aún nublada por el ayuno, comía los dulces que le proporcionaba su nana. Había bajado de peso; sin embargo, su cuerpo estaba sorprendentemente más firme que cuando tomaba sus medicinas y comía normalmente. Comenzó a teorizar sobre su condición. ¿Podría ser que su cuerpo estaba de







