Mundo ficciónIniciar sesiónDesperté sobresaltada al reconocer dónde estaba. La celda de la jefa era muy conocida entre las reclusas; la temida mujer me observaba en silencio desde una esquina. Con el corazón latiéndome con fuerza, me apresuré a arrodillarme.
—Perdón, no sé qué pasó, no volverá a suceder —balbuceé, aunque no tenía idea de por qué pedía perdón.La jefa se levantó len






