Mientras comiamos lo que Martino pidio a domicilio, me explicaba en qué consistia lo que estaban haciendo en su empresa, los viajes que hacía y donde iba, cuales eran sus clientes, hasta que escuche la melodía de mi móvil, sabiendo que me estaban llamando, pero sin saber quien era hasta que lo cogi de mi bolso y vi en la pantalla el número privado que casi siempre me llamaba.Me disculpe con Martino marchandome a la cocina para poder hablar tranquilamente
— ¿Diga? — pregunte
— Alexandra supongo