La rabia hizo que una marea de bilis subiera por la garganta de Claudine. Dejó su taza sobre la mesa y se levantó de su silla con furia para avanzar a zancadas hacia su nuera, con el propósito de asestarle una fuerte bofetada que le doblara el rostro y le hiciera recordar su maldito lugar en aquella casa.
Al verla avanzar hacia ella, Victoirie supo que se había equivocado de una terrible manera al escoger tomar ese momento de valentía y responderle por primera vez a su suegra lo que por varios