Madeleine tardó varios minutos frente a la puerta del despacho antes de decidirse a entrar. Había pasado demasiado tiempo encerrada en su habitación, repasando una y otra vez todo lo que había escuchado desde que regresó a Luxemburgo, intentando decidir qué parte de aquello podía ser verdad y cuál era una mentira cuidadosamente construida para manipularla.
No había llegado a ninguna conclusión. Seguía teniendo las mismas dudas, solo que ahora se sentía mucho más cansada, confundida y con la de